- Bio -
Marta Guerrero artista multidisciplinar.
Marta Guerrero
Cuando mi madre se puso de parto, estábamos en el cine, en el estreno de “La tía Tula”… Quizá yo aún no estuviera del todo pero de alguna manera ocupaba sitio en la butaca, Aquella calurosa tarde de principios de verano, poco antes de que los Beatles actuaran por primera vez en Madrid, las contracciones empezaron a anunciar mi venida al mundo… Era evidente que no pensaba perderme ni la película ni ninguna de las diversiones que vendrían más adelante.
Después de muchos desastres escolares y calamidades disléxicas varias, entré en la Escuela de Artes y Oficios, donde tuve la suerte de encontrar a muy buenos maestros, la pintora Virginia Laseras entre ellos. Mi afición por los cómics y el hecho de tener una madre artista plástica (Alejandrina) me apuntaban hacia esa dirección, pero me debatía entre ésta y otras dos grandes aficiones: una de ellas, el arte dramático y el cine, por lo que empecé a asistir a los talleres de interpretación de Zulema Katz. Y la otra, que se correspondía más con ese momento de mi edad adolescente: la música, por lo que empecé desde muy pronto a formar parte en algunos grupos de música punk rock o mas bien bandas de garaje.
Por entonces, la incansable búsqueda de experiencias vitales y artísticas en un Madrid que coloreaba tras años de monocromía gris, me llevó a participar en; Fanzines (Aberración Periodística, 96 Lágrimas). Grupos de música punk (“Las brujas”, “Marta y las Falsas Relaciones”, “Trata de Blancas”) todos ellos de efímera existencia.
Cortos de cine y obras de teatro (“El hombre que mató a Pablo Picasso” de Jorge Berlanga, “Bombita” de Cessepe y Alberto G. Alix, spots promocionales para películas (“Laberinto de Pasiones”), performance para T.V. (“Satanasa”, “Voy a ser mamá”)de Pedro Almodovar.
Escenografías para la sala Rock Ola, en conciertos “Parálisis Permanente” y obras de teatro.Y proyectos propios de teatro underground adaptaciones de historias de cómic “Contacto en la calle de los Espejos”.Happenings e instalaciones varias para la tienda galería TransVanguardia y Albania, con las que me inicio en el mundo de la moda creando mi propia colección.
Entonces solo tenía 17 años, no veía en la Escuela de Arte la posibilidad de explorar a fondo los temas que me interesaban y tenía la sensación de pérdida de tiempo, por lo que todos estos personajes con los que colaboraba se convirtieron, de alguna manera, en mis maestros.
Y fue entonces, con la movida madrileña en plena ebullición, cuando el amor cambió mi mundo por completo. Me trasladé a Barcelona y empecé a colaborar con la editorial La Cúpula, en su revista estrella “El Víbora”. Ya en el mismo tren, durante el viaje nocturno a Barcelona, aprendí a adaptar el relato escrito al lenguaje del cómic. Y a partir de entonces, asimilé prácticamente todo lo que sé de dibujo, color, entintado, narrativa, rotulado, edición etc… Este aprendizaje junto a Alfredo Pons, iba ligado a nuestra subsistencia más inmediata: trabajar, aprender, entregar, facturar… y dio como fruto el álbum “Las internas”, éxito de ventas, y mi primera colaboración como coguionista. Al mismo tiempo me atrevía con mis propias historias (“Los Sonidos del Morbo”) y con mi propio personaje (“Dolores sus Labores”), sin dejar de colaborar como coguionista e iluminadora (colorista) en publicaciones de la saga: “Las aventuras de Sarita”, “Lumis“,“Cómplices”, “Historias de amor y odio” y también entintados y guiones para otros autores.